domingo, 4 de enero de 2009

Oración de una persona feliz

El anciano dijo al terminar el año, un día como hoy en la Iglesia:
• Gracias, Padre, por haberme quitado todo lo que me sobraba para caminar hacia Ti.
• Gracias por aquel enemigo que me hizo tanto mal, porque por él aprendí a perdonar.
• Gracias por las enfermedades que me hicieron paciente, Fuerte y humilde al reconocer
mis límites, cualidades, defectos y virtudes.
• Gracias por los errores que me hicieron enriquecer mi experiencia.
• Gracias por las piedras del camino que me hicieron dar un paso más largo.
• Gracias por las decepciones que me hicieron no descansar hasta encontrarte.
• Gracias por mis planes frustrados que me llevaron al descubrimiento del proyecto de
vida que tenías para mí.
• Gracias por el dolor y el sufrimiento que me purificaron, me dieron temple y me
enseñaron para siempre que la felicidad no consiste en no sufrir, sino en aprender a
hacerlo por aquellos que amamos.
• Gracias por las quiebras y los despojos, por las pérdidas y las carencias, pues éstas me
hicieron libre para anhelar los bienes mayores que perduran...”

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